viernes, 9 de mayo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A PEDIR PERDÓN..
Reconocer que tiene la culpa o que se siente arrepentido y necesita ser perdonado, es uno de los aprendizajes más difíciles tanto para quien enseña como para quien lo aprende. No se trata sólo de enseñar a los niños a pedir y a decir "perdón", sino que además, tengamos que enseñarles a sentir. Es una tarea difícil pero no imposible. Entre otras cosas, el pedir perdón enseña a los niños a reconocer sus errores, sus "meteduras de pata", y a ponerse en el lugar de la otra persona.
CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A PEDIR PERDÓN
Pedir perdón es un acto de humildad, de reconocer un error y de demostrar a uno mismo que nadie, pero nadie es perfecto. Que todos, absolutamente todos, podemos equivocarnos, y que por lo tanto debemos asumir y ser responsables de nuestros actos. Se puede pedir perdón de distintas y variadas maneras, y no solo a través de palabras. Si tu hijo ha tenido un mal comportamiento o una mala actitud contigo, con su padre, hermanos, o con sus amigos,anímale a pedir perdón.
PAUTAS PARA QUE LOS NIÑOS PIDAN PERDÓN
A partir de los dos años, los niños pueden aprender que si pegan a otra persona ella posiblemente llorará y se sentirá triste. En este momento, se debe fomentar empatía mostrándoles qué es lo que siente una persona que fue "herida". Además de reprenderles, debemos animarlos a que de alguna forma "curen" esta "herida", haciendo con que su amigo se sienta mejor.
A partir de los 5 años, los niños ya poseen la capacidad de saber que su mal comportamiento ha resultado en una mala consecuencia. A esta edad, ellos ya entienden sobre lo que es correcto y lo que no, aunque eso no quiere decir que resulte más sencillo que aprendan a pedir disculpas. De este modo, debemos hacerles "recapacitar" sobre lo que hizo, reprenderles con paciencia y firmeza, y hablarles sobre la importancia de "arreglar" lo ocurrido, reconociendo que se ha equivocado y pidiendo disculpas, con un abrazo, ofreciendo un regalo al amiguito "lastimado", demostrando arrepentimiento, cambiando su forma de actuar para la próxima vez que lo encuentre, o simplemente diciéndole "perdón", "lo siento", "disculpas", etc.
El niño que aprende a pedir perdón, sea de la forma que sea, será un niño preparado para tener buenas relaciones personales. Los padres que saben pedir perdón a su hijo por lo que sea, son un buen ejemplo para los hijos.
EL DESAFÍO DE LOS NIÑOS DESOBEDIENTES HACIA SUS PADRES...
Los niños desobedientes tienen un temperamento fuerte, buscan el enfrentamiento, son desafiantes, miden continuamente las fuerzas y quieren ser el centro de atención. Lo malo es que con frecuencia lo consiguen; unas veces por agotamiento de los adultos y otras por perseverancia suya.
La mayoría de las veces los niños desobedientes están hechos “un lío”; no dejan de ser niños y como tales necesitan la seguridad que les podemos proporcionar los adultos. Pero un padre que duda continuamente cómo afrontar sus desafíos, cómo reaccionar ante sus desplantes, ante sus “oídos sordos”, no es el mejor ejemplo de seguridad y equilibrio. Ellos piensan que nosotros deberíamos saber siempre lo que tenemos que hacer, y no comprenden que dudemos tanto; a veces, sus actitudes son extremas, buscan la provocación ¡para ver si, por fin, reaccionamos y actuamos!
En estos casos, nos ayudarán mucho los Registros para anotar la conducta de los hijos desobedientes. Cuando no sepamos cómo reaccionar, cuando nos encontremos despistados, cansados... ¡anotemos exactamente lo que pasa en esos momentos!, pero para hacerlo de forma eficaz, utilizaremos el siguiente cuadro.
Hoja de registro de conducta en casa. NOMBRE__________________EDAD _________
Día y hora: Martes, 19.00 h.
SITUACIÓN
¿Dónde estás, quiénes y qué haces?:
Estamos los padres y Rafa en el salón, viendo la tele y le decimos:
“Rafa, ponte a hacer los deberes”
CONDUCTA PROBLEMA
Qué hace o dice el niño:
(Sin levantar los ojos dice: ¡que me dejéis en paz!).
(Ni contesta).
Diez minutos más.
Respuesta de los padres y otras personas presentes:
Ya está bien Rafa. Vete a hacer los deberes.
Rafa, por favor vete ya.
¡Pero sólo 10 minutos!
Cuando le digamos algo y el niño no obedezca, lo primero apuntaremos el día y la hora que es; a continuación, tal y como lo hemos hecho en el ejemplo, escribiremos el resto. En este caso, el registro nos muestra cómo hemos hecho lo contrario de lo que deberíamos. Al final el niño ¡se ha salido con la suya! y nosotros hemos actuado incorrectamente, pues le hemos enseñado que contestando mal, no haciéndonos ni caso e imponiendo él las condiciones, nosotros terminamos cediendo. La siguiente vez hará algo parecido, pues le dio buen resultado.
¿Qué hacer con los niños desobedientes? Consejos prácticos
1. Poner unas normas claras a los niños desobedientes, que sepan qué ocurre cuando desobedecen. Ejemplo: las cosas las diremos sólo una vez y si no haces caso las consecuencias serán “éstas” (según sea el caso y la edad le llevarán a su cuarto para que recapacite, no le prestarán atención...)
2. Actuar inmediatamente sino obedece; no entréis en pelea. (En el caso anterior, apagar la televisión y llevarle a su cuarto a hacer los deberes).
3. No caer en las provocaciones de los hijos desobedientes. No contestar a sus quejas, directamente hacer lo que os habíais propuesto.
4. No intentar razonar con él cuando desobedece; es inútil, sólo intenta “liarnos y ganar tiempo”.
martes, 4 de febrero de 2014
CÓMO EDUCAR LA SINCERIDAD EN LOS NIÑOS
La sinceridad no es otra cosa que expresarse con claridad, sencillez y veracidad. Se trata de no utilizar la hipocresía o simulación para relatar algo. Para los padres es muy importante transmitir este valor a los niños, sin embargo, también hay que enseñarles esa delgada línea entre decir la verdad con respeto o hacerlo ofendiendo. Con unas sencillas pautas, podremos educar a nuestros hijos en la sinceridad.
Antes de los 3 años, es muy complicado enseñar a los niños a ser sinceros, no están preparados. De los 3 a los 9 años, los pequeños aprenden todos aquellos hábitos relacionados con la sinceridad. Al principio lo hacen a través de la observación y la imitación. A partir de los 6 años, ya están preparados para comprender la importancia de este valor y el niño puede esforzarse por decir la verdad, aunque en ocasiones le cueste.
Por qué mienten algunos niños
Aprender a decir la verdad es la base para adquirir otros valores tan importantes en la vida como la confianza, la bondad, la generosidad, la amabilidad, la responsabilidad, la justicia o la amistad. Sin embargo, es muy común que los padres tengan problemas con sus hijos relacionados con la sinceridad. Por ello es importante saber por qué en ocasiones los niños no dicen la verdad:
- Pueden tener dificultad para distinguir entre lo que es fantasía y lo que es real, en estos casos no existe intención de mentir, sólo una incapacidad para discernir entre imaginación y realidad.
- Conseguir algo que le interesa mediante la manipulación de la verdad.
- Un nivel bajo de autoestima y confianza en uno mismo puede llevar al niño a mentir y así afrontar una realidad que le disgusta o inventar situaciones donde sea el héroe.
- Obtener la atención de aquellos que le rodean.
- Evitar un castigo o una reprimenda por alguna falta cometida.
- Defenderse cuando se siente amenazado.
- Imitar el comportamiento de personas que son importantes para él.
Cómo conseguir que el niño diga la verdad
Los estímulos y el ejemplo de los padres es fundamental para conseguir que el niño no mienta y afronte la realidad con la verdad. Algunas pautas pueden ayudar a conseguirlo:
- Estar atentos a los momentos en que el niño dice la verdad y alabar su comportamiento.
- Averiguar qué razones le impulsan a mentir e intentar corregirlas.
- Crear un clima afectivo de confianza, donde el niño no tenga miedo a ser rechazado o reprendido por no cumplir las expectativas.
- No hacer juicios de valor como llamarle mentiroso, mucho menos delante de otras personas.
- No presionarle en exceso ante una falta.
- Ser un ejemplo a imitar, las pequeñas mentiras del día a día de los adultos son observadas por los niños y posteriormente imitadas.
viernes, 17 de enero de 2014
8 CLAVES PARA POTENCIAR LA FELICIDAD EN LOS NIÑOS
Conseguir que nuestros hijos sean niños felices es una de nuestras principales metas, aunque no siempre es fácil conseguirlo. Tener a un niño o niña feliz debe ser el propósito de los padres así como de los profesores y de toda la sociedad. ¿Es tu hijo feliz?
Cómo enseñar a tus hijos a ser felices
El trabajo propone fomentar la gratitud, la amabilidad, el trabajo en equipo, la comunicación, integridad, y hacer actividades con los hijos. Además, durante las actividades se reproducirá un vídeo infantil y didáctico sobre los consejos para potenciar la felicidad en los pequeños. Para el proyecto, son ocho las claves de la felicidad infantil:
- Ser amable. Niños amables experimentan más satisfacción y energía, son más cariñosos y agradables, y gozan de aceptación social.
- Dar las gracias. La gratitud favorece la estabilidad mental y enriquece el crecimiento de los niños. Los niños valoran más lo que tienen y a su entorno.
- Ser positivo. Los niños educados en un entorno positivo son más seguros y creen más en sí mismos. Tienen mayor control de su mente.
- No etiquetar. Se debe evitar rotular a los niños. Decirles "eres malo", "eres llorón", les predisponen a moldear su actitud para encajar en este perfil.
- No dramatizar. Debemos dar su justo valor a las cosas y a las situaciones. Debemos extinguir conductas como pegar, insultar o faltar al respeto.
- Logro personal. Los niños son más felices si consiguen sus objetivos por sus propios méritos. Debemos animarles en este sentido.
- Autonomía. Estimular la independencia de los niños, potenciará su autoestima, su seguridad y la confianza en sí mismos.
- Inteligencia emocional. Los niños deben aprender a controlar y regular sus emociones para resolver los problemas de manera pacífica. Eso genera tranquilidad y armonía en su carácter.
FORTALECE A TUS HIJOS FRENTE A LOS OBSTÁCULOS DE LA VIDA
Algunas estrategias con las que podemos educar a los niños para que sean fuertes frente a los acontecimientos que les rodean son:
1- Debemos evitar ser radicales, como por ejemplo, en nuestras certezas. Nada es absolutamente cierto o correcto.
2- Estimulemos la creatividad de los niños, vital para afrontar las circunstancias adversas.
3- Desarrollemos en los niños habilidades del pensamiento, como por ejemplo, a que tengan una actitud optimista y una postura positiva.
4- Les enseñemos que no solo los fuertes son los que luchan. Uno se hace fuerte, porque lucha.
5- Les eduquemos para que tengan buen humor. El humor es la capacidad que uno tiene para conservar la sonrisa incluso en los malos momentos.
6- Cuando los niños se caigan o saquen una mala nota en el colegio, o cuando se encuentren en un mal momento, que aprendan a sacar partido de esta dificultad para aprender a no repetir, a superarse, para aumentar su capacidad para afrontar problemas. No dejemos que una mala experiencia determine la vida del niño.
7- Debemos rescatar y potenciar determinadas fuerzas internas como el coraje, la perseverancia, la confianza en si mismo, para alejar los pensamientos y las situaciones negativas.
8- Les enseñemos a convivir con la duda, la incertidumbre, el conflicto y la ruptura. Son situaciones muchas veces inevitables, aunque no deben dar demasiada importancia.
9- Les enseñemos que la vida no se mide por el tiempo, sino por la intensidad. Que ellos aprendan a disfrutar con la calidad que con la cantidad. Eso les hará perder miedos y ansiedades.
10- Les debemos hacer creer que para todo tipo de problemas existe un antídoto, un remedio, una vacuna, un medicamento. Que más vale que nos ocupemos y no nos preocupemos.
Es de niño cuando se aprende el lugar que uno cree ocupar en el mundo. Es de niño cuando debemos empezar a poner en práctica valores como la paciencia, el perdón, la solidaridad, etc. Es de niño cuando se aprende a adaptarse a muchas situaciones, a reírse de uno mismo, a transmitirnos a los demás, a medir nuestra voluntad con nuestras capacidades, porque cuando los niños sean mayores, serán estos aprendizajes lo que determinarán sus decisiones frente a las dificultades: si se hundirán o crecerán con ellas.
martes, 14 de enero de 2014
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